Un devastador aluvión de agua, barro y piedras azotó la comuna de Las Condes, en Santiago de Chile, tras varios días de intensas lluvias, dejando al menos seis personas heridas, entre ellas un bebé de un año con una fractura, y cerca de dos mil viviendas afectadas.
La corriente arrastró automóviles y un autobús del transporte público, cuyos pasajeros tuvieron que refugiarse en el techo para salvar sus vidas. Además, el lodo inundó calles, viviendas, comercios, clínicas y centros educativos, mientras alrededor de 200 hectáreas resultaron anegadas.
Ante la magnitud de los daños, el presidente José Antonio Kast declaró zona de catástrofe a Las Condes y se activó una alerta roja por riesgo de aluviones en diez comunas de la Región Metropolitana. Bomberos, Carabineros, militares y equipos municipales participaron en los rescates y las labores de limpieza.
Las autoridades atribuyen preliminarmente el desastre a las precipitaciones intensas, la activación de quebradas y la posible obstrucción de un canal subterráneo. La emergencia también reabrió el debate por la falta de una alerta SAE previa. Senapred explicó que el fenómeno ocurrió de manera repentina, sin tiempo suficiente para anticipar una evacuación.
El temporal dejó además una persona fallecida en otra zona del país, mientras las autoridades mantienen las labores de recuperación y piden a la población evitar los sectores de riesgo.