Ni el encarecimiento de la vivienda, ni la amenaza de una escalada récord del precio del petróleo, ni los resultados electorales del 15-M. Lo que ha caldeado la política española en este arranque de semana ha sido la conquista de América en el siglo XVI. El lunes, durante una visita a una exposición centrada en el México indígena, Felipe VI pronunció unas palabras inimaginables hasta hace no tanto que han agitado a la derecha española: reconoció sombras en la colonización.
La presidenta Claudia Sheinbaum ya ha recogido el guante.
¿Qué ha pasado? Que Felipe VI acaba de dejar un gesto clave para acercar posturas entre España y México. El lunes, durante una visita a la exposición ‘La mitad del mundo’, inaugurada en diciembre en el Museo Arqueológico Nacional, el rey reconoció que durante la colonización de América “hubo mucho abuso” y “controversias éticas”. Son palabras importantes tanto por su literalidad como (sobre todo) por dónde, cómo, cuándo y ante quiénes se pronunciaron.
¿Qué dijo exactamente? La declaración (literal) de Felipe VI fue la siguiente:
“Hay cosas que cuando las estudiamos dices ‘bueno, en nuestro criterio de hoy en día, con nuestros valores, pues obviamente no pueden hacernos sentirnos orgullosos’. Pero hay que conocerlas. Y en su justo contexto. No con excesivo presentismo moral, sino con un análisis objetivo y riguroso. Y sacar lecciones, porque también ha habido luchas y controversias morales y éticas en cuanto a cómo se ejerce el poder, desde el primer día”.
“Los propios Reyes Católicos con sus directrices, las Leyes de Indias, todo el proceso legislativo… Hay un afán de protección que luego la realidad hace que no se cumpla como se pretende y hay mucho abuso […] También valorar el hecho de que de ahí, de ese conocimiento, nos apreciaremos más”.
¿Y eso por qué? A la hora de comunicar la Casa Real tiene un estilo propio. Y no se caracteriza precisamente por la improvisación. La declaración de Felipe VI suena espontánea (y lo parece en la forma), pero todo indica que está medida al milímetro. Para empezar no se realizó en un foro cualquier. Se hizo durante una visita que no figuraba en su agenda pública y a una exposición organizada por el Ministerio de Asuntos Exteriores y la Secretaria de Cultura de México. Al hablar, Felipe VI tenía al lado además al embajador de México, Quirino Ordaz.
