El gobierno Estados Unidos publicó las nuevas guías alimentarias 2025-2030.El documento recomienda una dieta fundamentada en alimentos integrales y proteínas, así como la reducción drástica de comidas altamente procesadas y de azúcares agregados.
Las guías, actualizadas obligatoriamente cada cinco años, determinan la base de numerosos programas federales de nutrición que alcanzan a públicos diversos: desde las raciones escolares hasta las destinadas a militares, veteranos y adultos mayores. El texto reconoce que más de la mitad de la población adulta del país padece al menos una enfermedad crónica vinculada a la alimentación, y que el índice de cumplimiento de las recomendaciones ha sido bajo.
Esta actualización, presentada por el secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr. y la secretaria de Agricultura Brooke Rollins, pone énfasis en la prevención de enfermedades crónicas y en la transformación de los programas federales de alimentación.
Uno de los apartados relevantes se refiere a la ingesta proteica. Las nuevas indicaciones aumentan la dosis recomendada de proteínas de 0,8 gramos por kilogramo de peso corporal a un rango de 1,2 a 1,6 gramos por kilogramo, lo cual se traduce en una cifra diaria de 84 a 112 gramos para una persona de 70 kg.
Además se termina con la guerra contra las grasas y fomenta la necesidad de consumirlos a través de alimentos integrales como carnes, huevos y lácteos enteros. Para mejorar la salud también se dedica importancia a la hidratación. Para ello se aconseja elegir el agua (con o sin gas) y las bebidas sin edulcorar y, por supuesto, sin azucarar.
Las autoridades sanitarias recalcaron la urgencia de reducir el consumo de azúcares añadidos y edulcorantes no nutritivos. El texto oficial afirma que ninguna cantidad de azúcares añadidos forma parte de una dieta saludable. Además, especifica: “Ninguna comida debe contener más de 10 gramos de azúcares añadidos, o aproximadamente 2 cucharaditas”.
Para los niños de hasta cuatro años, la recomendación es eliminar completamente el azúcar añadido. En contraste, la edición previa recomendaba limitar los azúcares agregados a menos del 10% de las calorías diarias en adultos, equivalente a doce cucharaditas para una dieta de 2.000 calorías. Pese a estas orientaciones, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades reportan un consumo medio de 17 cucharaditas al día entre los estadounidenses.
En la presentación, Kennedy sostuvo: “Nuestro mensaje es claro: coman comida real”. Esta consigna se refleja en el nuevo gráfico que acompaña la guía, el cual abandona la vieja pirámide nutricional y propone una interpretación invertida, situando proteínas, lácteos, grasas saludables, frutas y verduras en la cima y los cereales integrales en la base.
El documento introduce, además, una advertencia sobre los alimentos “altamente procesados” –clasificados como productos envasados, preparados o listos para comer y que suelen ser ricos en sal o azúcar, como galletas, papas fritas y dulces– y advierte sobre su relación con enfermedades como diabetes y obesidad.
Las recomendaciones incluyen cambios sustanciales orientados a la traducción de estos principios en los programas públicos. El Programa Nacional de Almuerzos Escolares debe seguir estos estándares para la alimentación de cerca de 30 millones de niños cada día lectivo.
