La justicia china condenó a cadena perpetua a Li Huifang, propietaria de una guardería en la provincia de Gansu, luego de que 233 menores resultaran intoxicados con plomo tras consumir alimentos contaminados en el centro educativo.
El caso salió a la luz en julio de 2025, cuando varios padres reportaron síntomas como náuseas, diarrea y dolores abdominales en sus hijos. Las investigaciones confirmaron niveles anormales de plomo en la sangre de 233 de los 251 alumnos, de los cuales 201 tuvieron que ser hospitalizados.
Las autoridades descubrieron que se habían utilizado colorantes adquiridos por internet que contenían sustancias tóxicas y que advertían no ser aptos para el consumo humano.
Además de la cadena perpetua para Li Huifang, la directora ejecutiva de la guardería, Zhu Jinglin, fue sentenciada a 15 años de prisión, mientras que cuatro empleados de cocina recibieron penas de entre seis y ocho años.
El caso provocó indignación en China y llevó a las autoridades a reforzar las medidas de supervisión y seguridad alimentaria en los centros educativos.