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BURKINA FASO EXPULSA A ONG

Burkina Faso decidió cancelar las operaciones de Target Malaria, un proyecto internacional financiado en gran parte por la Fundación Bill Gates que buscaba combatir la malaria mediante el uso de mosquitos genéticamente modificados. La medida fue presentada por el gobierno como una decisión ligada a la soberanía nacional, la bioseguridad y la necesidad de revisar hasta qué punto organizaciones extranjeras pueden experimentar con tecnologías biológicas dentro del territorio africano.

Uno de los puntos más sensibles fue precisamente el tema del consentimiento comunitario. Aunque Target Malaria aseguró haber trabajado bajo marcos legales y con autorizaciones oficiales, críticos dentro de Burkina Faso argumentaron que muchas comunidades rurales no tenían acceso completo a la información científica ni a las implicaciones de largo plazo de este tipo de experimentos. También surgieron cuestionamientos sobre si poblaciones empobrecidas estaban siendo utilizadas como terreno de prueba para tecnologías que probablemente serían implementadas primero en Europa o Estados Unidos.

Durante décadas, múltiples compañías extranjeras, gobiernos occidentales y grandes organizaciones internacionales han sido acusadas de explotar recursos, utilizar mano de obra barata, intervenir políticamente o realizar prácticas médicas y científicas altamente cuestionadas en territorio africano. Desde el saqueo colonial de minerales y materias primas hasta escándalos relacionados con farmacéuticas, ensayos clínicos y Organización No Gubernamental acusadas de actuar con intereses geopolíticos, existe una memoria histórica profunda de desconfianza hacia proyectos financiados desde el exterior. Para muchos sectores en Burkina Faso, el caso de Target Malaria terminó simbolizando precisamente ese temor al “neo-colonialismo científico”.

El gobierno del presidente de Burkina Faso, Ibrahim Traoré enmarcó la cancelación como parte de una política más amplia de reafirmación soberana frente a organizaciones extranjeras y proyectos percibidos como influencia occidental. En los últimos años, Burkina Faso también ha endurecido su postura frente a varias Organización No Gubernamental y estructuras financiadas desde Europa y Estados Unidos.