Con 30 toneladas de insumos esenciales a bordo, el primer barco de la flotilla solidaria “Nuestra América” llegó este martes a costas cubanas, en un contexto marcado por apagones prolongados y limitaciones en el abasto de bienes básicos.
La embarcación, un atunero que ahora navega bajo el nombre de “Granma 2.0”, atracó en el puerto de La Habana tras partir desde México como parte de una misión internacional respaldada por activistas y voluntarios de 11 países. En total, 32 personas viajaron en este primer envío, considerado como un esfuerzo coordinado de apoyo directo al pueblo cubano.
El cargamento incluye alimentos no perecederos —como arroz, frijoles y cereales—, medicamentos, artículos de higiene personal y más de 70 paneles solares que serán instalados en centros de salud, con la finalidad de garantizar servicios básicos ante las fallas constantes en el suministro eléctrico.
La iniciativa es impulsada por la organización Flotilla Global Sumud, en conjunto con la Internacional Progresista, colectivos que han promovido acciones similares en distintos puntos del mundo. Desde estas plataformas se ha señalado que las restricciones impuestas por el gobierno de Estados Unidos han impactado de manera directa en la disponibilidad de combustible, transporte y suministros en la isla.
Este arribo marca apenas el inicio de la operación. De acuerdo con los organizadores, en los próximos días se prevé la llegada de al menos dos embarcaciones adicionales con más ayuda, en un momento en que la población cubana enfrenta una de las semanas más críticas por cortes masivos de energía.
Mientras tanto, la llegada del “Granma 2.0” representa un respiro para sectores vulnerables, particularmente en el ámbito de la salud, donde la falta de electricidad ha complicado la atención médica en diversas regiones del país.
