Hervir el agua o agregarle cloro puede reducir la presencia de microorganismos que provocan enfermedades, pero estos métodos no garantizan que sea segura para el consumo, especialmente cuando existe contaminación química.
La advertencia cobra relevancia tras los reportes de habitantes de la Zona Metropolitana de Guadalajara, Jalisco, quienes señalaron cambios en el color y el olor del agua que reciben en sus hogares.
De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, hervir el agua durante un minuto ayuda a eliminar numerosos microorganismos, mientras que la cloración permite desinfectarla bajo condiciones adecuadas. Sin embargo, ninguno de estos procedimientos elimina todas las bacterias, parásitos o sustancias tóxicas.
Contaminantes como el arsénico, los nitratos y ciertos compuestos químicos requieren tratamientos específicos, por lo que hervir el agua no representa una solución.
Ante una posible contaminación, las autoridades sanitarias recomiendan evitar su consumo hasta conocer los resultados de los análisis y seguir las indicaciones oficiales. Además, advierten que el color, el olor y el sabor no son suficientes para determinar si el agua es potable.