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Velas en casa: los pros y contras de crear ambiente con luz natural

Encender velas en el hogar es una práctica que combina decoración, relajación y un toque de calidez. Su luz tenue puede transformar cualquier espacio en un ambiente acogedor, ideal para descansar después de una jornada larga. Sin embargo, especialistas señalan que, aunque tienen beneficios, también es importante conocer sus posibles riesgos.

Entre los aspectos positivos, las velas aromáticas pueden favorecer la relajación y reducir el estrés, especialmente cuando contienen esencias como lavanda o vainilla. La iluminación cálida contribuye a generar una sensación de calma y puede ayudar a crear rutinas nocturnas más tranquilas. Además, son un recurso decorativo accesible que aporta personalidad a los espacios.

No obstante, su uso implica precauciones. Las velas encendidas representan un riesgo de incendio si se dejan sin supervisión o cerca de materiales inflamables. Asimismo, algunas velas elaboradas con parafina pueden liberar pequeñas cantidades de sustancias contaminantes al quemarse, lo que podría afectar la calidad del aire en espacios poco ventilados.

Especialistas recomiendan optar por velas de cera natural —como soya o abeja—, colocarlas en superficies seguras y apagarlas antes de dormir o salir de casa.

Más allá de la estética, el equilibrio es clave. Las velas pueden ser aliadas para crear atmósferas reconfortantes, siempre que su uso sea responsable y consciente.