Muchas personas usan el mismo jabón, la misma crema y el mismo exfoliante para todo el cuerpo, incluido el rostro, sí se que parece práctico, pero la piel no funciona así y es importante saberlo.
La piel del rostro es más delicada, más delgada y está constantemente expuesta al sol, al polvo, a la contaminación y al maquillaje, por eso reacciona con mayor facilidad a un producto muy pesado o agresivo que puede provocar brotes, enrojecimiento o sensibilidad en diferentes partes de la piel.
Los productos faciales están formulados para ser más ligeros, con ingredientes específicos y un equilibrio que respete la piel del rostro, ya que la piel de estas dos partes es totalmente diferente, créeme no es un capricho, es una necesidad, el usar crema corporal en la cara puede tapar poros y alterar su equilibrio natural, una crema adecuada y el elegir los productos adecuados hacen la diferencia.
La piel del cuerpo, a diferencia de la facial en cambio, es más resistente, ya que esta formada por una texturas más densas y las fragancias más intensas no le causan mayor problema, por eso las cremas corporales suelen ser más espesas y nutritivas, aun así, es importante mencionar no todas las zonas del cuerpo son iguales, un ejemplo es la piel del cuello y el escote, estas necesitan cuidados similares al rostro, mientras que codos y talones requieren hidratación más profunda.
Con los exfoliantes sucede algo parecido, los faciales tienen partículas finas y suaves, mientras que los corporales suelen ser más abrasivos. Usar un exfoliante corporal en el rostro puede causar micro lesiones invisibles que, con el tiempo, generan sensibilidad y daño, ojo con eso.
Cuidar la piel no es tener muchos productos, es entender qué necesita cada zona y que a veces menos es más, siempre que sea lo correcto, escuchar la piel, observar cómo reacciona y darle lo que realmente necesita también es una forma de autocuidado consciente.
Nota:
Este contenido no promulga ninguna religión y es únicamente informativo, ante cualquier reacción o duda relacionada con la piel, se recomienda acudir siempre con un dermatólogo o especialista certificado.
