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Receta mexicana tradicional: frijoles de la olla caseros y llenos de historia

Pocas cosas son tan reconfortantes como un plato de frijoles de la olla, su aroma, su sabor y su sencillez evocan hogar, tradición y comida hecha con paciencia.

En la cocina mexicana, los frijoles no son solo un acompañamiento: son base, sustento y memoria colectiva.

Preparar frijoles de la olla es un acto lento, casi meditativo, no se apresuran, no se fuerzan, se cuecen a su ritmo, recordándonos que no todo en la vida necesita rapidez.

Ingredientes (6 porciones):

  • 500 g de frijol bayo, negro o pinto

  • 2 litros de agua

  • 1/4 de cebolla

  • 1 diente de ajo

  • 1 cucharada de sal (ajustar al final)

  • Opcional: epazote fresco

Preparación paso a paso:

  1. Limpia los frijoles. Revísalos cuidadosamente y retira piedras o frijoles dañados, lávalos bajo el chorro de agua.

  2. Remojo (opcional pero recomendado). Déjalos en agua durante 8 horas o toda la noche, esto ayuda a reducir el tiempo de cocción y mejora la digestión.

  3. Cocción inicial. Coloca los frijoles escurridos en una olla grande con los 2 litros de agua, lleva a ebullición.

  4. Añade sabor. Agrega la cebolla y el ajo, baja el fuego y tapa parcialmente.

  5. Cocina con paciencia. Deja hervir a fuego medio-bajo entre 1.5 y 2 horas, moviendo ocasionalmente y revisando que no falte agua.

  6. Sal al final. Cuando los frijoles estén suaves, añade la sal y el epazote, cocina 10 minutos más.

Sirve calientes, solos o acompañados de arroz, queso, tortillas o guisados. Se conservan bien en refrigeración hasta por 4 días.

Más allá de la nutrición, cocinar frijoles es una forma de volver a lo básico, a lo que sostiene, comerlos es recordar que la comida sencilla también puede ser profundamente nutritiva, física y emocionalmente.

Este contenido es solo informativo, no promueve ninguna religión y ante cualquier duda nutricional es importante acudir siempre con un especialista.