El uso de bloqueador solar dejó de ser una recomendación exclusiva para días de playa. Hoy, especialistas en dermatología coinciden en que aplicarlo diariamente es una de las medidas más efectivas para proteger la piel y prevenir daños a corto y largo plazo.
La exposición constante a los rayos ultravioleta (UV), incluso en días nublados o cuando permanecemos en interiores con luz natural, puede provocar envejecimiento prematuro, manchas, pérdida de elasticidad y, en casos más graves, cáncer de piel. De hecho, gran parte del daño solar es acumulativo y silencioso.
El protector solar actúa como una barrera que reduce el impacto de los rayos UVA y UVB. Los expertos recomiendan utilizar un factor de protección solar (FPS) adecuado al tipo de piel y reaplicarlo cada dos o tres horas si existe exposición continua. Integrarlo en la rutina diaria, junto con la limpieza e hidratación, es clave para mantener una piel saludable.
Más allá de lo estético, usar bloqueador solar es una decisión de salud. En una época donde el autocuidado es prioridad, proteger la piel del sol no es opcional: es una inversión a largo plazo en bienestar y prevención.
