¿Alguna vez has notado que una pareja se parece físicamente? Tal vez incluso lo hayas comentado alguna vez: “¡Se parecen mucho!” Puede sonar extraño, pero no es tan raro como parece… y si aún no tienes pareja, ¡quién sabe! Puede que te pase.
En 1987, el psicólogo Robert Zajonc propuso que las parejas empezaban a parecerse con el tiempo, gracias a compartir actividades y hábitos. Sin embargo, investigaciones más recientes sugieren que las personas se sienten atraídas desde el inicio por alguien con rasgos físicos similares a los suyos o incluso a los de sus padres. La familiaridad genera seguridad y confianza, y curiosamente, esto suele ocurrir de manera inconsciente.
En otras palabras, la genética parece jugar un papel importante en la elección de pareja. Aunque la ciencia aún sigue explorando el tema, está claro que tanto la similitud inicial como la convivencia y la evolución conjunta contribuyen a que muchas parejas terminen pareciéndose con el tiempo. Así que la próxima vez que veas a una pareja que se parece, no es casualidad… es química, genética y un poco de magia de la familiaridad.
