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¿Por qué el frío reseca la piel? La ciencia detrás de la sequedad invernal

Con la llegada de las bajas temperaturas, muchas personas comienzan a notar cambios en su piel: sensación de tirantez, descamación e incluso irritación. Pero, ¿por qué el frío tiene este efecto? Especialistas en dermatología explican que durante el invierno disminuye la humedad ambiental, lo que favorece la pérdida de agua en la piel.

El aire frío contiene menos humedad que el aire cálido, y al combinarse con el uso frecuente de calefacción en interiores, el ambiente se vuelve aún más seco. Esta condición altera la barrera cutánea, encargada de retener la hidratación natural y proteger frente a agentes externos.

Además, los cambios bruscos de temperatura —como pasar del frío exterior a espacios calefaccionados— pueden debilitar la capa protectora de la piel, provocando enrojecimiento y sensibilidad. El uso de agua muy caliente durante el baño también contribuye a eliminar los aceites naturales que mantienen la piel flexible.

Dermatólogos recomiendan reforzar la hidratación con cremas más densas, evitar duchas prolongadas con agua caliente y mantener una adecuada ingesta de líquidos. El uso de protector solar sigue siendo importante incluso en invierno, ya que los rayos UV continúan afectando la piel.

El frío no solo cambia el clima, también modifica las necesidades del cuidado personal. Ajustar la rutina durante esta temporada es clave para mantener una piel saludable y protegida.