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Mole sencillo para principiantes, sin miedo, sin complicaciones y con mucho sabor

Hablar de mole puede imponer respeto, para muchas personas, el mole suena a algo complicado, largo, lleno de ingredientes difíciles y reservado solo para cocinas muy expertas, pero la verdad es que el mole también puede ser sencillo, amable y perfecto para empezar sin estrés, este no es un mole de fiesta, ni de preparación interminable, es solo un mole casero, práctico, pensado para quienes quieren aprender, entender el proceso y disfrutarlo sin sentirse abrumados.

Porque cocinar mole no es solo seguir una receta, es animarse.

Antes de empezar, vale la pena decir algo importante: el mole no tiene una sola versión correcta, cada casa, cada familia y cada región tiene la suya, este mole es una base sencilla que puedes ajustar con el tiempo según tu gusto.

INGREDIENTES

Para este mole básico necesitarás ingredientes fáciles de encontrar:

– 3 Chiles secos: 3 chile ancho y 3chile pasilla
– 2 Jitomate
– 1 Cebolla
– 3 Dientes de ajo
– 2 Tortilla de maíz
– 1/2 Pan (puede ser bolillo)
– 2 Cucharadas de ajonjolí
– 100 gr Cacahuate natural
– 1/2 vara de canela
– 6 pza Clavo
– 1/4 De tablilla de chocolate de mesa
– Caldo de pollo al gusto
– Aceite el necesario
– Sal

No te preocupes si la lista parece larga, la preparación es más simple de lo que parece.

Preparación paso a paso, con calma

  1. Comienza limpiando los chiles, retira las semillas y las venas, no los laves directamente bajo el chorro de agua, mejor límpialos con un trapo seco para no perder sabor.
  2. En un sartén amplio, calienta un poco de aceite y pasa los chiles rápidamente, solo unos segundos por lado, no deben quemarse, solo suavizarse, retíralos y colócalos en un recipiente con agua caliente para que se hidraten.
  3. En el mismo sartén, sofríe ligeramente la tortilla y el pan hasta que estén dorados, esto ayudará a darle cuerpo al mole. Reserva.
  4. Después, en ese mismo sartén, sofríe el jitomate, la cebolla y el ajo hasta que estén bien cocidos y dorados, después agrega el cacahuate, el ajonjolí, un trocito de canela y uno o dos clavos, deja que todo se caliente junto para que los aromas se integren.
  5. Ahora viene uno de los pasos más importantes: colocar en la licuadora los chiles hidratados, el jitomate con la cebolla y el ajo, la tortilla, el pan, el cacahuate, el ajonjolí y un poco del agua donde se remojaron los chiles.
  6. Licúa con paciencia hasta obtener una salsa espesa y bien integrada. Si hace falta, licúa en partes.
  7. En una olla amplia, calienta un poco de aceite y vierte la salsa colada (si deseas una textura más fina), este paso es clave: deja que el mole se sofría a fuego medio, moviendo constantemente para que no se pegue, aquí el color se intensifica y el sabor se desarrolla.
  8. Agrega caldo de pollo poco a poco hasta lograr la consistencia que te guste. No debe quedar ni muy espeso ni demasiado líquido.
  9. Añade sal al gusto.

Cuando el mole esté bien caliente, incorpora el chocolate de mesa en trozos pequeños, mezcla hasta que se derrita por completo y se integre, prueba y ajusta: más sal, un poco más de chocolate o caldo si es necesario.

Deja que hierva suavemente unos minutos más, el mole necesita tiempo para “sentarse” y equilibrar sabores.

Cómo servirlo

Este mole sencillo va perfecto con pollo cocido o piezas de pollo doradas previamente, acompaña con arroz blanco y tortillas calientes, si sobra, no te preocupes el mole sabe aún mejor al día siguiente.

Un consejo final para principiantes

No te frustres si no queda perfecto a la primera el mole se aprende haciéndolo, cada vez que lo prepares entenderás mejor los tiempos, los sabores y las texturas eso también es parte de la cocina mexicana: paciencia, intuición y cariño.

Y eso se disfruta desde la primera cucharada.


Nota:
Este contenido no promulga ninguna religión y es únicamente informativo. Ante cualquier duda relacionada con alimentación, ingredientes o salud, se recomienda acudir siempre con un especialista o profesional certificado.