Minecraft una enorme plataforma en línea en la que los jugadores construyen y exploran con coloridos bloques 3D pixelados. Los niños utilizan personajes de estilo Lego (llamados avatares) para crear prácticamente cualquier cosa que puedan imaginar, desde sencillas casas a elaborados castillos o máquinas que funcionan. A diferencia de muchos otros juegos, Minecraft no viene con instrucciones detalladas.
Los niños aprenden explorando, experimentando y, a veces, viendo tutoriales o videos en Internet. La curva de aprendizaje es parte del atractivo. Cuando los niños descubren cómo crear nuevos objetos o construir estructuras complejas, se sienten realizados.
Parece una aventura de 8 bits típica de los recreativos de los años 80 pero ¡oh sorpresa!, cuando uno se pone a jugar, se da cuenta de que no es lineal, ¡no hay un objetivo claro! Ésta, en parte, es la gracia de Minecraft, que al ser un videojuego de tipo “mundo abierto” (o sandbox como quizás lo llamen tus hijos) ofrece enormes posibilidades y una gran libertad al jugador. Es otras palabras, a diferencia de los juegos clásicos en los que vas pasando de nivel y completando objetivos, los sandbox como Minecraft permiten que tus hijos hagan lo que quieran dentro del juego: explorar a lo largo y ancho, construir un castillo gigante, jugar al escondite online con sus amigos, etc.
Los niños construyen el juego a su medida y gusto. ¡Crean su propio y único mundo! Casi, casi como cuando tú jugabas a las construcciones de LEGO cuando eras pequeño. Dicho lo cual, aunque Minecraft tiene cinco modos de juego (supervivencia, creativo, extremo, espectador y aventura) todos ellos tienen en común la recolección de recursos, diseño de objetos, construcción y combate. Así por ejemplo, para sobrevivir, los niños tienen no sólo que construir edificios sino objetos -como un pico o una estufa para cocinar – lo que significa que deben explorar y recoger materias primas. Asimismo, al caer la noche, deben defender sus bienes de arañas, zombis y esqueletos que querrán arrebatárselos.
Algunas de las cosas que aprenden las infancias al jugar Minecraft:
– Al ser un juego inmersivo (o no pasivo), los retos son constantes y requieren que el cerebro trabaje duro en cada momento. Hallar soluciones a los problemas que plantea conduce al niño a poner a funcionar procesos complejos de pensamiento como la memoria, la atención, la planificación o la organización.
– El juego anima a los niños a ser creativos y curiosos, a medida que exploran, construyen y descubren cómo crear y controlar el mundo a su antojo. Es como una caja de herramientas ilimitada para dejar volar la imaginación.
– . La violencia es mínima, no explícita y solo se utiliza en los combates contra monstruos en el modo supervivencia, así que se puede evitar si se quiere. Incluso la comunidad online, el aspecto más inseguro del juego, puede no usarse, ya que se puede jugar en modo único jugador o LAN (vía WiFi con amigos). No tiene sexo, drogas, palabrotas, armas de fuego o sangre.
– Genera interés por la informática Los archivos del juego se pueden modificar. Por esta razón (y por primera vez) muchos niños están empezando a interesarse por cómo funciona un software, cómo está codificado – y quieren aprender a editar estos archivos para personalizar aún más la estética y la acción del juego. Están descubriendo principios básicos de programación, investigando en internet, realizando vídeos y usando editores gráficos – las herramientas básicas de su futuro más próximo.
– Fomenta el trabajo en equipo Aunque no es obligatorio unir fuerzas con los demás, los jugadores aprenden rápido que es más probable sobrevivir cuando se trabaja en equipo – los refugios se construyen más rápido, las materias primas se encuentran antes y es más factible luchar entre muchos contra los monstruos. Ser egoísta o agresivo con otros supone un coste muy grande.
