Por: Gilaur Gallegos
La osteoporosis se posiciona hoy en día como una de las condiciones de salud pública más relevantes de nuestro tiempo. Caracterizada por la disminución progresiva de la densidad mineral ósea y el deterioro de la arquitectura del hueso, esta condición incrementa significativamente la fragilidad del esqueleto y el riesgo de sufrir fracturas.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que esta afección alcanza a aproximadamente 500 millones de personas en todo el mundo. Su impacto estadístico es notable: 1 de cada 3 mujeres y 1 de cada 5 hombres mayores de 50 años experimentarán una fractura relacionada con esta pérdida de densidad ósea a nivel global.
En el panorama nacional, los registros de la Secretaría de Salud destacan que la osteoporosis afecta a alrededor de 10 millones de personas en México. La principal complejidad de esta condición radica en su naturaleza silenciosa; suele avanzar sin manifestar síntomas ni dolor previo, revelándose en la mayoría de los casos hasta que ocurre la primera fractura, compuesta en la cadera, la columna vertebral o las muñecas.
Por esta razón, la difusión constante de información clara y veraz se convierte en una herramienta fundamental para favorecer la cultura de la prevención y la valoración médica oportuna. Promover la concienciación social en la comunidad nos permite entender la importancia de consultar periódicamente a los profesionales en las unidades de salud para una detección a tiempo.
