A lo largo del día mantenemos una conversación constante con nosotros mismos, ese diálogo interno, aunque muchas veces pasa desapercibido, tiene un impacto profundo en cómo nos sentimos, cómo tomamos decisiones y cómo enfrentamos los retos cotidianos, en enero, cuando solemos evaluar lo que queremos mejorar, observar la manera en que nos hablamos puede marcar una gran diferencia en nuestro bienestar emocional.
Con frecuencia somos más duros con nosotros que con cualquier otra persona ya que nos exigimos resultados inmediatos, nos reprochamos errores pasados y minimizamos nuestros logros, este tipo de diálogo interno no motiva; por el contrario, genera cansancio emocional, culpa y una sensación constante de insuficiencia.
Hablarte con amabilidad no significa ignorar responsabilidades o justificar todo, significa reconocer tus esfuerzos, aceptar que estás en un proceso y permitirte aprender sin castigarte, cambiar el tono de tu diálogo interno es un hábito que se construye poco a poco, comenzando por darte cuenta de cómo te hablas en momentos de estrés o frustración.
Una práctica útil es detenerte cuando notes un pensamiento negativo recurrente y preguntarte: ¿le hablaría así a alguien que quiero? Si la respuesta es no, tal vez sea momento de reformular ese pensamiento de una manera más compasiva y realista. por ejemplo, cambiar un “siempre me equivoco” por “estoy aprendiendo y esto forma parte del proceso”.
La amabilidad interna también se refleja en cómo manejas tus tiempos, cómo respetas tus límites y cómo te permites descansar sin sentir culpa.
Enero es un buen momento para empezar a tratarte como un aliado y no como un enemigo.
Si te resulta difícil cambiar estos patrones o sientes que el diálogo interno negativo afecta tu día a día, buscar apoyo profesional puede ayudarte a desarrollar herramientas más saludables.
Este contenido es únicamente informativo. No promulgamos ninguna religión en específico y siempre es importante acudir con especialistas ante cualquier duda o circunstancia.
