No toda hambre se origina en el cuerpo físico diversos estudios muestran que muchas veces comemos buscando alivio, contención o distracción este tipo de hambre no se satisface con alimentos específicos, porque su origen no es nutricional, sino emocional.
El cuerpo utiliza la comida como una vía rápida de regulación emocional, comer genera una sensación momentánea de calma, placer o distracción, el problema surge cuando esta se convierte en la única estrategia para manejar el malestar.
Reconocer el hambre emocional no implica dejar de comer ni sentir culpa, implica aprender a diferenciar señales: hambre repentina, antojos específicos, urgencia por comer y ausencia de saciedad real, cuando aprendemos a identificar estas señales, podemos responder de forma más consciente ya que a veces el cuerpo necesita descanso, contacto, movimiento suave o simplemente una pausa.
Desarrollar una relación más honesta con la comida es un proceso, no busca control, sino comprensión, comer seguirá siendo necesario, pero ya no será la única respuesta al cansancio emocional.
Este contenido es únicamente informativo y no promulga ninguna religión. Para trastornos alimenticios o acompañamiento nutricional, se recomienda acudir con un profesional de la salud.
