El baño es uno de los espacios más íntimos del hogar ya que ahí empieza y termina el día justo frente al espejo es en donde ocurren rituales pequeños que, aunque parecen automáticos, dicen mucho de cómo nos tratamos.
La rutina del baño puede ser un acto mecánico… o un momento de cuidado consciente, todo depende de cómo lo vivas.
Hay personas que se lavan la cara con prisa, sin mirarse realmente algunas otras evitan su reflejo y algunas más que se critican mentalmente mientras se arreglan y justo aunque parezcan detalles mínimos, esos pensamientos repetidos construyen la relación que tenemos con nosotros mismos, ¿interesante no?.
El jueves es un buen día para observar sin juzgar:
-
¿Te hablas con dureza frente al espejo?
-
¿Tu rutina es apresurada o cuidadosa?
-
¿Te das tiempo o solo cumples?
No se trata de hacer rutinas largas ni de comprar más productos a veces basta con cambiar la intención: respirar mientras te lavas la cara, mirarte con neutralidad, agradecer que tu cuerpo te acompaña.
Estos pequeños ajustes pueden transformar ese momento por completo y permitirte lograr tener un bendecido día:
-
Usar agua a una temperatura agradable
-
Aplicar productos con calma
-
No usar el espejo para criticarte, usarlo para hablarle a tu reflejo con respeto y cariño
El cuidado personal no siempre está en lo que haces, sino en cómo te acompañas mientras lo haces y esos minutos diarios, repetidos, tienen más impacto del que imaginas.
Nota
Este contenido es solo informativo y no promueve ninguna religión, para temas de salud física o emocional, es importante acudir siempre con un especialista.
