Durante enero, la piel suele resentirse por las bajas temperaturas, el viento y los cambios de clima, por ello, es importante ajustar la rutina de cuidado facial y corporal para mantenerla hidratada y protegida.
Uno de los pasos más importantes es la limpieza suave, evitar productos agresivos ayuda a conservar la barrera natural de la piel, después de limpiar, aplicar una crema hidratante adecuada para tu tipo de piel contribuye a prevenir la resequedad, evitar la ducha muy caliente así como jabones agresivos y los cambios bruscos de temperatura pueden se muy benéficos para su piel.
También es recomendable no olvidar el protector solar, incluso en días nublados, aunque el sol no se sienta tan intenso, la radiación sigue presente y puede afectar la piel a largo plazo, escuchar las necesidades de tu piel y adaptar los cuidados según el clima es una forma de autocuidado que impacta positivamente en tu bienestar general.
Este contenido es únicamente informativo. No promulgamos ninguna religión en específico y siempre es importante acudir con especialistas ante cualquier duda o circunstancia.
