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Aprender a descansar sin sentir culpa: una necesidad emocional, no un lujo

En una cultura que valora la productividad constante, descansar suele percibirse como algo que se gana solo después de cumplir con todo, sin embargo, el descanso no es una recompensa, es una necesidad básica para el equilibrio emocional y físico por lo que enero es un mes propicio para replantear nuestra relación con el descanso y aprender a integrarlo sin culpa en la vida diaria.

Descansar no siempre significa dormir, también implica detener la mente, bajar el ritmo y permitirte momentos de quietud, leer, caminar sin prisa, escuchar música o simplemente no hacer nada durante unos minutos son formas válidas de descanso que ayudan a regular el sistema nervioso.

La culpa aparece cuando asociamos nuestro valor personal con lo que hacemos y no con lo que somos, si sientes incomodidad al descansar, puede ser útil preguntarte de dónde viene esa exigencia, muchas veces repetimos patrones aprendidos sin cuestionarlos.

Incorporar el descanso de manera consciente mejora la concentración, el estado de ánimo y la capacidad para tomar decisiones, lejos de quitarnos tiempo, nos devuelve energía y claridad.

Aprender a descansar es un proceso que requiere práctica y paciencia, si notas que el agotamiento es constante o que te resulta imposible desconectarte, acudir con especialistas puede ayudarte a encontrar estrategias adecuadas para tu bienestar.

Este contenido es únicamente informativo. No promulgamos ninguna religión en específico y siempre es importante acudir con especialistas ante cualquier duda o circunstancia.