Que pasa cuando “todo está bien” pero tú no te sientes en calma
En la actualidad, muchas personas cumplen con sus responsabilidades: trabajan, atienden a su familia, organizan pendientes y aparentemente “todo marcha bien”. Sin embargo, por dentro pueden sentirse inquietas, aceleradas o con una sensación constante de presión. A esto se le conoce como ansiedad funcional o ansiedad de “alto funcionamiento”.
Es importante que sepas que la ansiedad funcional no siempre se nota desde fuera, quien la vive suele ser responsable, productiva y organizada, pero internamente hay preocupación constante, miedo a equivocarse o dificultad para desconectarse del trabajo.
Aquí te muestro tan solo algunas señales comunes:
- Revisar varias veces tareas ya terminadas.
- Dificultad para relajarse incluso en momentos de descanso.
- Pensamientos repetitivos sobre “lo que podría salir mal”.
- Sensación de culpa al no estar haciendo algo productivo.
En un entorno donde la productividad se valora tanto, es fácil normalizar el agotamiento emocional.
Es importante reconocer que descansar no es perder el tiempo, ni tampoco es debilidad pedir apoyo profesional cuando la ansiedad comienza a interferir con la calidad de vida.
Estas pequeñas prácticas pueden ayudar:
- Establecer horarios claros de trabajo.
- Practicar respiraciones profundas de 3 a 5 minutos.
- Realizar caminatas sin celular.
- Identificar pensamientos automáticos y cuestionarlos.
Recuerda que cuidar la salud emocional es tan importante como cuidar la física, reconocer lo que sentimos es el primer paso para gestionarlo.
Nota: Este post es solamente informativo, no promulgamos ninguna religión y es ideal siempre acudir con un especialista ante cualquier duda.
