El ajo es uno de los ingredientes más utilizados en la cocina mexicana y mundial, no solo por su sabor, sino también por las propiedades que se le atribuyen desde la antigüedad. En los últimos años, ha cobrado popularidad su consumo en ayunas, una práctica que, de acuerdo con especialistas en nutrición, puede aportar diversos beneficios al organismo si se realiza de manera adecuada.
Diversas fuentes especializadas en salud señalan que el ajo contiene alicina, un compuesto responsable de su olor característico y de gran parte de sus efectos positivos. Entre ellos destacan su acción antibacteriana y antioxidante, la capacidad de ayudar a reducir el colesterol LDL, contribuir al control de la glucosa en sangre y fortalecer el sistema inmunológico. Además, su aporte de minerales como selenio, potasio, magnesio y zinc, así como vitaminas del grupo B, lo convierten en un alimento con alto valor nutrimental.
Estudios y organismos de salud también indican que el ajo puede apoyar en la prevención de resfriados, favorecer la salud cardiovascular y ayudar en procesos inflamatorios, como los asociados a la artritis. Incluso, algunos especialistas apuntan que sus antioxidantes podrían contribuir a la protección del cerebro frente a enfermedades neurodegenerativas y a la eliminación de metales pesados del organismo, siempre como complemento de una dieta equilibrada.
No obstante, expertos advierten que el consumo excesivo de ajo, especialmente con el estómago vacío, puede provocar molestias digestivas. Esto se debe a la presencia de ciertos carbohidratos que pueden irritar el sistema gastrointestinal, causando dolor estomacal, acidez o inflamación. Asimismo, personas con padecimientos como diabetes, quienes toman anticoagulantes o medicamentos para la presión arterial, o que siguen tratamientos médicos específicos, deben consultar a un profesional de la salud antes de consumirlo de forma habitual.
En cuanto a su preparación, especialistas coinciden en que el ajo crudo conserva mejor sus propiedades, ya que el calor puede reducir la eficacia de la alicina. Para aprovechar sus beneficios, se recomienda picarlo o triturarlo y dejarlo reposar unos minutos antes de consumirlo. Como en cualquier hábito alimenticio, la clave está en la moderación y en acompañarlo de una dieta balanceada.
