La revista Vogue volvió a acaparar miradas al presentar una de sus ediciones más comentadas del año, protagonizada por Anna Wintour y Meryl Streep.
Esta portada, correspondiente a mayo de 2026, destaca por juntar a dos figuras que, desde distintos ámbitos, han dejado una huella profunda en la moda y el cine, generando una conversación inmediata en redes y medios.
El concepto visual hace referencia directa a The Devil Wears Prada, película en la que Streep interpretó a Miranda Priestly, un personaje ampliamente asociado con la figura de Wintour. Esta coincidencia añade una capa especial de significado a la sesión, al unir a la inspiración real con su versión cinematográfica.
Las fotografías, realizadas por Annie Leibovitz, muestran una estética sofisticada y poderosa, con estilismos de alta costura que refuerzan la imagen de autoridad y elegancia de ambas protagonistas.
La portada no solo resalta por su impacto visual, sino también por lo que representa: la conexión entre dos industrias que constantemente dialogan entre sí. Además, llega en un momento clave que vuelve a poner en el centro la historia detrás de la famosa película y su legado cultural.
La aparición conjunta de Wintour y Streep ya es considerada un hito reciente para la revista, al capturar un encuentro que durante años parecía improbable.
En síntesis, Vogue logra una portada que trasciende la moda y se convierte en un símbolo cultural, al reunir a dos mujeres cuya influencia sigue marcando tendencia a nivel global.
