Una de las actuaciones más comentadas de la noche fue la de Sabrina Carpenter, quien subió al escenario con una puesta en escena fresca, sensual y cargada de carisma, interpretando su tema Manchild. Con una coreografía impecable, estética retro-pop y un dominio absoluto del escenario, Sabrina logró que el público se pusiera de pie y que las redes sociales estallaran en elogios.
La cantante, quien ha vivido uno de los años más importantes de su carrera, confirmó con esta actuación su transición definitiva de estrella juvenil a figura sólida del pop internacional. Su presencia en los Grammy no solo fue musical, sino también de estilo, convirtiéndose en una de las artistas mejor vestidas de la noche y marcando tendencia desde la alfombra roja hasta el escenario principal.
Su presentación fue considerada por muchos como uno de los momentos más memorables de la gala, posicionándola como una de las artistas femeninas más fuertes de la actualidad y demostrando que su éxito no es pasajero, sino parte de una evolución artística bien construida.
