La actriz y cantante Hilary Duff sorprendió al recordar un episodio poco conocido de su adolescencia, al confesar que asistió deliberadamente al estreno de Un viernes de locos, protagonizada por Lindsay Lohan, con la intención de incomodarla en medio de la rivalidad que existía entre ambas.
Durante los primeros años de la década de los 2000, las dos figuras juveniles estuvieron en el centro de la atención mediática debido a una conocida tensión personal que captó el interés de sus seguidores y de la prensa.
El conflicto se originó en gran parte por su relación con el cantante Aaron Carter, quien mantuvo vínculos sentimentales con ambas en distintos momentos. Esta situación provocó un mediático triángulo amoroso que alimentó la rivalidad y generó una fuerte división entre sus fanáticos, convirtiéndose en uno de los enfrentamientos más comentados del pop adolescente de aquella época.
Con el paso del tiempo, ambas artistas han seguido adelante con sus carreras, dejando atrás ese capítulo que marcó una etapa importante de sus inicios en la industria del entretenimiento.
