Alejandro Fernández jura y perjura que su reciente paso por el quirófano fue por una emergencia médica tradicional, el comentarista de espectáculos Álex Kaffie negó esta versión, lo que puso a a arder las redes sociales.
Todo comenzó el pasado sábado 10 de enero, cuando el intérprete de “Me dediqué a perderte” anunció que había sido intervenido de urgencia por una inflamación aguda de apéndice,. Según la versión oficial, todo salió a pedir de boca y el cantante ya se encuentra en casa recuperándose e incluso pidiendo votos a sus fans para los Premios Lo Nuestro. Sin embargo, la paz duró poco. Kaffie soltó una bomba atómica en su columna en el Diario Basta: “Mentira que lo operaron de apendicitis. Fue otra situación lo que lo llevó a ser hospitalizado”, escribió Kaffie.
Aunque el periodista no dio detalles exactos del “episodio”, el “run-run” sobre los presuntos problemas con el alcohol del cantante no tardó en resurgir como pólvora. No es secreto para nadie que a “El Potrillo” le encanta el brindis antes de subir al escenario; él mismo ha admitido que consume bebidas alcohólicas para los nervios, aunque insiste en que no tiene una adicción.
Ante el ataque, su hijo Álex Fernández salió al quite con una defensa que muchos consideran poco convincente. Según el heredero, su padre sufre de reflujo gástrico severo, lo que explicaría su aspecto “indispuesto” en videos virales recientes. Entre tés de jengibre, coñac y supuestas crisis gástricas, la línea entre la salud real y la imagen pública parece más borrosa que nunca. ¿Estamos ante una cortina de humo mediática o un auténtico susto clínico? Por ahora, la duda queda sembrada mientras Alejandro sigue posteando lazos negros y agradecimientos en Instagram.
