La cantante Katy Perry después de haber presenciado el concierto de Justin Beiber en Coachella en un medio posteo a la cantante sobre un comentario que había dicho del evento de Justin sobre haber pagado Premium para no ver anuncios, paso de ser algo gracioso a un momento tenso para ella, tras las recientes declaraciones de la actriz y modelo australiana Ruby Rose, quien acusó públicamente a la cantante de presunta agresión sexual.
A través de publicaciones en redes sociales, Rose aseguró que el incidente habría ocurrido hace casi dos décadas en una discoteca de Melbourne, cuando ella tenía poco más de 20 años. Según su testimonio, se trató de una experiencia “traumática” que le tomó años procesar y finalmente decidir hacer pública.
La actriz detalló que durante mucho tiempo guardó silencio e incluso llegó a minimizar lo ocurrido, presentándolo como una anécdota sin importancia. Sin embargo, ahora afirma que compartir su versión forma parte de un proceso personal de sanación.
Por su parte, el equipo de Katy Perry reaccionó de forma contundente, negando las acusaciones y calificándolas como “categóricamente falsas” y “mentiras peligrosas e imprudentes”.
El caso ha generado una intensa conversación en redes sociales y medios internacionales, especialmente por tratarse de una denuncia entre dos figuras reconocidas de la industria y por el tiempo transcurrido desde el presunto hecho. Además, Rose ha dejado abierta la posibilidad de explorar acciones legales, aunque reconoce las dificultades que implicaría debido al paso de los años.
Hasta el momento, no se han iniciado procesos judiciales formales, por lo que el caso permanece en el terreno mediático, mientras la opinión pública se divide entre quienes apoyan el testimonio de la actriz y quienes respaldan la postura de Katy.
