En El beso de la mujer araña, dos hombres comparten celda en una prisión en Argentina, en plena dictadura. Para sobrevivir, literal y emocionalmente, uno de ellos le narra a su compañero su musical favorito. Esta historia dentro de la historia se va convirtiendo entonces en refugio y salvavidas: mientras la realidad es gris, vigilada y asfixiante, la fantasía estalla en glamour, color y coreografías. Y es justamente en ese espacio imaginado por el preso Molina, donde el cine se vuelve escape y resistencia.
Jennifer López comparte que protagonizar un musical era un sueño que tenía desde niña, cuando su madre la sentaba frente al televisor para ver musicales clásicos.
Con honestidad, la también cantante reveló que pensó que ese sueño no se cumpliría, hasta que Bill Condon, director de películas como Chicago y Dreamgirls, pensó en ella para la protagonista femenina y decidió mandarle el guión.
López da vida a varios de los personajes que existen dentro de la fantasía que Molina construye para sobrevivir al encierro: desde Ingrid, la diva de pantalla que idolatra, y Aurora, la elegante protagonista del musical que él le narra a su compañero de celda, además de la figura que da título al relato. Pero más allá de ese abanico de personajes, la actriz agradeció ser un vehículo para ayudar a contar la historia de los dos protagonistas: Molina y Valentín, interpretados por Tonatiuh y Diego Luna, respectivamente.
Los personajes principales son interpretados por el mexicano Diego Luna y Tonatiuh, actor de Los Ángeles de padres mexicanos, que, además de representar a la comunidad latina, se sintió honrado de poder dar vida a un personaje queer.
