La tendencia de “envejecer” caricaturas clásicas se apoya en inteligencia artificial y filtros digitales para imaginar cómo lucirían personajes icónicos —como Mickey Mouse o Winnie the Pooh— varios años después. En muchos casos, el resultado apuesta por un estilo más realista, sombrío o incluso con estética tipo “deep web”. Este tipo de contenido se ha vuelto especialmente popular en plataformas como TikTok y YouTube, donde despierta nostalgia y provoca comparaciones llamativas sobre cómo ha cambiado la animación con el paso del tiempo.
¿En qué consiste?
Se parte del diseño original de personajes creados entre las décadas de los 80 y los 2000 y se les aplica un efecto de envejecimiento o un rediseño más realista para imaginar cómo serían en su etapa adulta o en la vejez.
Contenido más común:
Suelen presentarse comparativas de “Antes vs. Ahora”, en las que no solo se transforma la apariencia del personaje, sino que también se resaltan las diferencias en estilo, calidad y ritmo de animación entre distintas épocas.
Temáticas frecuentes:
Series animadas poco recordadas de los años 2000, producciones de Hanna-Barbera o clásicos de Cartoon Network suelen ser el material favorito para este tipo de transformaciones.
Herramientas utilizadas:
Aplicaciones como ToonArt y diversos filtros disponibles en redes sociales permiten modificar imágenes y darles ese efecto envejecido o hiperrealista.
En esencia, la tendencia combina la añoranza por la infancia con la curiosidad de reinterpretar personajes conocidos bajo una mirada más madura, generalmente con tintes humorísticos o satíricos.
