Carradine, conocido por su papel como el padre de Lizzie McGuire y protagonista de la película de culto Revenge of the Nerds, tras una larga lucha contra el trastorno bipolar.
Robert Carradine falleció el 23 de febrero de 2026 a la edad de 71 años, en un hecho que su familia confirmó con profundo dolor. Sus seres queridos señalaron que el actor había enfrentado casi dos décadas de batalla contra el trastorno bipolar, una enfermedad mental que finalmente lo llevó a quitarse la vida.
Nacido el 24 de marzo de 1954 en Los Ángeles, California, Carradine formaba parte de una verdadera dinastía de Hollywood. Era hijo del legendario actor John Carradine y hermano de otros artistas reconocidos como David y Keith Carradine. Su carrera comenzó en la década de los 70, con participaciones en películas como The Cowboys junto a John Wayne, y trabajos en dramas como Coming Home y Mean Streets.
Sin embargo, su gran salto a la fama llegó en 1984 con Revenge of the Nerds, donde interpretó a Lewis Skolnick, personaje que se convirtió en un ícono de la comedia juvenil de la época. Décadas después, una nueva generación lo conoció como Sam McGuire, el amoroso padre en la serie Lizzie McGuire (2001–2004) y en The Lizzie McGuire Movie, junto a Hilary Duff.
La noticia de su muerte ha generado una ola de reacciones en la industria y entre sus colegas. Hilary Duff, quien interpretó a su hija en Lizzie McGuire, compartió sus sentimientos tras enterarse del fallecimiento de Carradine, describiendo lo difícil que es afrontar esta pérdida y recordando el cariño que compartieron durante el rodaje de la serie.
En el comunicado familiar publicado tras su muerte, sus allegados describieron a Robert como un “faro de luz” para quienes lo conocieron, destacando su calidez, humor y talento, además de su valentía al enfrentar su enfermedad. También expresaron su deseo de que su historia sirva para arrojar luz sobre el estigma que aún rodea a las enfermedades mentales, haciendo un llamado a que se hable más abiertamente sobre temas de salud mental sin tabúes.
Carradine deja un legado muy amplio: una carrera de más de cinco décadas, personajes que trascendieron generaciones y el recuerdo de su trabajo tanto en cine como en televisión. Además de su amplia trayectoria profesional, también deja atrás a su familia —incluyendo hijos y nietos— y a miles de fans que lo admiraron a lo largo de los años.
Su legado artístico continúa vivo en la memoria de quienes crecieron viéndolo en pantalla, desde los clásicos de los 80 hasta la querida serie juvenil Lizzie McGuire. La industria del entretenimiento despide así a uno de sus actores más queridos, cuya carrera y vida personal reflejaron tanto éxitos como desafíos profundamente humanos.
