Eiza González llegó a los 36 años en una etapa especial de su vida personal. El pasado 30 de enero, la actriz mexicana celebró su cumpleaños en una noche íntima y llena de detalles junto a su pareja, el tenista Grigor Dimitrov.
El cumpleaños 36 de Eiza González
Fue la propia Eiza quien dejó ver algunos detalles de la celebración a través de sus redes sociales. En sus historias de Instagram compartió distintos momentos de la noche, desde una cena especial hasta un pastel cargado de significado, decorado con una imagen de su infancia como guiño a sus orígenes. Entre los gestos que más llamaron la atención destacó el regalo de Grigor Dimitrov: un espectacular ramo de rosas rojas en forma de corazón, un detalle romántico que no pasó desapercibido para sus seguidores.
Grigor Dimitrov consiente a Eiza González
El tenista búlgaro también se sumó a la celebración de manera pública al compartir en sus propias redes sociales una imagen captada durante el cumpleaños de Eiza. La fotografía estuvo acompañada por un mensaje breve pero lleno de significado: “La reina del cumpleaños”, una frase que dejó ver el cariño y la admiración que siente por la actriz. Este intercambio de detalles, tanto en lo público como en lo privado, confirmó el buen momento que atraviesan juntos y la forma natural en la que han integrado su relación a su rutina diaria.
Entre las numerosas muestras de cariño que recibió Eiza González por su cumpleaños, hubo una que destacó por su carga emocional: la de su madre, Glenda Reyna. A través de Instagram, la exmodelo le dedicó un mensaje profundo en el que reconoció la fortaleza, el carácter y la evolución personal de su hija a lo largo de los años. Acompañando una imagen de Eiza vestida de negro, Glenda reflexionó sobre las distintas etapas que ha atravesado, resaltando la valentía, la determinación y la templanza con las que ha construido un camino propio, forjado con esfuerzo y autenticidad.
En su mensaje, también subrayó que cada uno de los logros de la actriz lleva su sello personal, fruto del trabajo constante, la honestidad y la claridad con la que ha tomado sus decisiones, siempre mirando hacia el futuro. Desde un lugar profundamente maternal, Glenda destacó además la faceta más íntima de Eiza, esa que rara vez se muestra en público, describiéndola como una hija excepcional y generosa, capaz de demostrar amor y compromiso día a día.
La felicitación cerró con palabras de agradecimiento y amor absoluto, en las que Glenda recordó con especial emoción el día en que, junto a su difunto esposo Carlos González, recibió a Eiza, evocando ese momento como uno de los más significativos de su vida y reafirmando el profundo vínculo que las une.
