El conductor mexicano viajará a Perú, Guatemala, El Salvador y más
Adal Ramones utilizó sus redes para confirmar que este próximo mes de mayo iniciará una travesía por Latinoamérica. Bolivia, Ecuador, El Salvador, Guatemala y Perú son los destinos elegidos para presentar su nuevo show.
“¡Esto me tiene muy emocionado! Viajando sin maleta… aunque siempre llevamos algo de sobrepeso: historias, recuerdos y uno que otro trauma familiar”, expresó Adal, tratando de suavizar el ambiente con su clásico humor. Cabe mencionar que la gira no está anunciada en México, por lo que estaría al tanto de las críticas del público.
Sin embargo, para el público, ese “sobrepeso” del que habla tiene nombre y apellido: las 18 funciones canceladas de ‘Enrollados’ y el dinero de los boletos que, según dicen, sigue sin aparecer.
¡Si las palabras fueran golpes, Adal Ramones estaría en el hospital! Apenas soltó la noticia de su gira, los internautas se le fueron a la yugular. Los comentarios en sus publicaciones parecen un campo de batalla: “Cínico ratero, no ha devuelto el dinero de Enrollados”, “Se jineteó la lana de sus compañeros” y “Aquí no nos interesan tus estupideces”, son solo algunas de las reacciones que le escribieron.
La indignación nace de un rumor que corre como pólvora: que Adal fue el único “listillo” del elenco original (incluyendo a Yordi Rosado, Lalo España y Roxana Castellanos) que no firmó el contrato, dejando el proyecto a la deriva mientras él ya tenía su plan B bajo la manga.
Recordemos que la empresa Music Vibe Mx canceló definitivamente el tour de Enrollados tras una “evaluación integral” (o sea, que no vendieron ni para los refrescos). Pero Adal tiene su propia versión. En una gira de medios que incluyó a Ventaneando y a la mismísima Adela Micha, el conductor se defendió con uñas y dientes.
La falta de firma: Adal asegura que no fue mala fe, sino cautela legal. “Mis abogados me decían: ‘no firmes hasta tener claro esto'”, confesó, asegurando que es un protocolo que sigue en todos sus negocios.
Boletos “impagables”: El verdadero clavo en el ataúd fueron los precios. ¡Había entradas de hasta 4 mil pesos! Adal alega que él advirtió que el proyecto nacería muerto: “Oigan, señores, no van a un concierto”.
A pesar de sus explicaciones, el sentimiento de traición entre sus colegas es evidente. Mientras ellos se quedaron con las ganas de reencontrarse con el público y se encuentran sumamente molestos por su traición, Adal Ramones ya tiene las maletas listas para facturar en solitario.
