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UNACH y Sembrando Vida firman alianza: formación académica para profesionalizar el campo y elevar la economía agroalimentaria

La Escuela de Sistemas Alimentarios de la UNACH y el programa Sembrando Vida Territorio Tapachula firmaron una Carta de Entendimiento para vincular ciencia, educación y producción rural. El acuerdo busca profesionalizar a técnicos y productores mediante programas académicos que van de técnico superior a doctorado, con el fin de agregar valor a cultivos estratégicos como cacao, café y mango y mejorar la competitividad económica de la Frontera Sur.

 

Pedro René Bodegas Valera, director de la Escuela de Sistemas Alimentarios, explicó que la UNACH pondrá a disposición su oferta educativa: Profesional Superior Universitario en Biotecnología de los Alimentos, Licenciatura en Biotecnología de Alimentos, Licenciatura en Seguridad Alimentaria, Maestría en Sistemas Alimentarios Sostenibles y Doctorado en Ciencias de la Sostenibilidad y de Sistemas Alimentarios.

 

“El convenio consiste en que la Universidad Autónoma de Chiapas ofrece sus programas educativos para la formación de técnicos de inicio o bien a nivel de posgrado del programa Sembrando Vida. Alguien que trabaje en este programa puede obtener una formación académica de inicio hasta el final a nivel doctoral”.

Pedro René Bodegas Valera, director SIAL-UNACH

El directivo subrayó que el cuerpo docente está integrado por miembros del Sistema Nacional de Investigadores, con líneas de trabajo en agroecología, divulgación y sostenibilidad productiva. La meta es que los técnicos del programa se conviertan en formadores integrales que transfieran conocimiento a productores, hijos de productores y comunidades de aprendizaje campesino.

“Ya no podemos separar si queremos progresar el trabajo de campo con la presencia del técnico, del investigador. El cacao es diferente en Chiapas a como lo es en Tabasco o Veracruz; por eso la Universidad especializa en nuestra área para tener mejores resultados en la vinculación”.

La Carta, firmada por Bodegas Valera y Enrique Roblero Méndez, coordinador territorial de Sembrando Vida, contempla además investigación conjunta, talleres, capacitación, rescate de saberes tradicionales y educación continua. Aunque no genera obligaciones jurídicas inmediatas, sienta las bases para que los productores accedan a formación que les permita transformar materia prima en productos con valor agregado, elevando ingresos y productividad regional.

 “La idea es que quien trabaje en el programa Sembrando Vida tenga una formación integral que pueda, aparte de ejecutar el programa, poder instruir a quienes llevan el programa en una formación de mayor alcance para que puedan obtener los mejores resultados”.

 

El convenio también abre la puerta a diseñar nuevas formaciones según las necesidades que surjan en campo, alineando la academia con las demandas reales del sector agroalimentario.