En un contexto donde el deporte ha cobrado relevancia como parte del sistema de salud, especialmente frente a padecimientos como hipertensión, diabetes u obesidad, también emerge un nuevo reto: garantizar que su práctica sea consciente y segura. La actividad física no debe entenderse como una exigencia desmedida, sino como una herramienta para mejorar la calidad de vida de manera sostenible.
Este es el contexto que animó a la IBERO Puebla, a través de la Licenciatura en Nutrición y Ciencia de los Alimentos, a abrir la conversación y el análisis de La ciencia detrás del movimiento. Para esta tarea importante que amplía el panorama de la práctica nutricional, se convocó a tres expertos multidisciplinarios que abordaron el deporte y la salud física desde tres ejes: la mente, la biomecánica y la prevención de lesiones.
El Dr. Jorge León Álvarez, médico cirujano especialista en medicina de la actividad física y deportiva, abordó los riesgos del sobreentrenamiento y la falta de seguimiento clínico. Aunque “el ejercicio es bueno para la salud”, también advirtió que practicarlo en exceso también es irresponsable, ya que “cuando la intensidad y la frecuencia son excesivas, empiezan a aparecer lesiones”.
Enfatizó que muchas afectaciones son resultado de procesos acumulativos que suelen pasar desapercibidos. Según lo que ha podido presenciar en consulta, el “80% de las lesiones deportivas son por sobreúso”, lo que evidencia la necesidad de escuchar al cuerpo y atender señales como el dolor persistente o la fatiga prolongada antes de que escalen a problemas crónicos.
Desde la psicología deportiva, la Psic. Judith Schramm Flores profundizó en los factores emocionales y sociales que influyen en la relación con el ejercicio. Explicó que algunas prácticas de riesgo están vinculadas con creencias como “si yo no rompo récord, entonces no voy a valer como persona”, lo que puede derivar en dinámicas de autoexigencia poco saludables.
Añadió que el riesgo aumenta cuando se pierde la capacidad de flexibilizar hábitos, ya que “cuando ya no puedo cambiar mi rutina, mi plan, mis horas de entrenamiento o no puedo complementar con actividades de mi vida diaria, entonces no puedo ser flexible […] y ahí ya cruzamos la línea del riesgo”. Esta rigidez, explicó, puede llevar a ignorar señales del cuerpo y a sostener conductas compulsivas donde el ejercicio deja de ser una práctica de cuidado.
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“Cuidarte es el hábito más saludable”: Mtro. Fernando López de la Huerta
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Por su parte, el Mtro. Fernando López de la Huerta, especialista en biomecánica, destacó que el movimiento debe entenderse como un proceso estructurado y personalizado. “El ejercicio es medicina y tiene una dosis”, por lo que su práctica requiere evaluación, seguimiento y adecuación a las condiciones individuales de cada persona.
Desde su perspectiva, la prevención de lesiones comienza desde lo básico, desde el hecho de que “las personas tienen que aprender a moverse”, antes de avanzar hacia etapas como el fortalecimiento, la velocidad o el rendimiento deportivo. De lo contrario, explicó, se incrementa el riesgo de lesión al someter al cuerpo a exigencias para las que no está preparado.
En ese sentido, el Dr. León Álvarez subrayó la importancia de la prevención médica incluso en personas físicamente activas. Señaló que “quien no es competidor, pero hace ejercicio, al menos una vez cada 5 años debería valorarse”, ya que existen condiciones como dismetrías o desbalances que no siempre son visibles a simple vista.
Advirtió que, en la práctica, la mayoría de los casos llegan en etapas avanzadas: “Cuando llegan conmigo es que ya no aguantan el dolor”, lo que limita las posibilidades de intervención temprana. Por ello, insistió en la necesidad de fomentar una cultura de revisión periódica y atención preventiva.
El panel de especialistas coincidió en que el ejercicio debe integrarse como una práctica consciente, informada y acompañada por profesionales. Más allá del rendimiento, el llamado es a priorizar el cuidado del cuerpo, la educación en salud y la individualización de los procesos, entendiendo que el bienestar no depende solo de moverse, sino de hacerlo de manera adecuada, segura y sostenible.
