“El Lekil Kuxlejal (Buen Vivir) no es una utopía abstracta, sino una práctica cotidiana donde la vida se entiende en permanente equilibrio y armonía con la comunidad, el cosmos y la Madre Tierra. Implica conformar comunidades ‘nosótricas’, bajo la premisa de que ‘nadie vive bien si los demás viven mal’, privilegiando el respeto y la vida en sociedad frente a la acumulación y la competencia”, reflexionó Luciano Concheiro, autoridad educativa de la Ciudad de México e investigador, en el marco de la reunión de trabajo del Sector Educativo de Chiapas para fortalecer el Buen Vivir.
Desde la Benemérita Universidad Autónoma de Chiapas (Unach), el sector educativo de la entidad, coordinado por el secretario de Educación, Roger Mandujano, e integrado por diversas secretarías, universidades, especialistas y representantes de comunidades indígenas, debatió —desde una visión interdisciplinaria— sobre dicho concepto maya tsotsil-tseltal base de la política de transformación del gobierno encabezado por el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar.
En su intervención, Luciano Concheiro, impulsor de la Nueva Escuela Mexicana (NEM), señaló que en la coyuntura actual resulta fundamental recuperar un sentido humanista y fortalecer la autodeterminación de los pueblos. En este contexto, destacó al Buen Vivir como una alternativa profunda frente al desgaste del modelo desarrollista occidental.
Asimismo, el especialista consideró que el Lekil Kuxlejal es una perspectiva que exige reestructurar la acción del Estado y cimentar un nuevo pacto de convivencia social y ambiental.
Finalmente, Concheiro instó a trabajar bajo una agenda de análisis, diálogo y acción conjunta que contemple: la autonomía, organización política y gestión comunitaria; la economía social y solidaria basada en la reciprocidad; el fortalecimiento del arte, la cultura y las lenguas originarias; la educación intercultural y la Nueva Escuela Chiapaneca; la salud y el diálogo de saberes; la justicia comunitaria y el pluralismo jurídico; los derechos de las mujeres y la igualdad social; la participación de las juventudes; la ecología política comunitaria; la comunicación comunitaria; la atención a personas en condición de movilidad; y el acceso a vivienda, infraestructura y el derecho a la ciudad.
