En distintos momentos de la historia latinoamericana, naciones como Chile, Bolivia y Perú decidieron mirar hacia sus raíces más profundas y reconocer los ideales ancestrales de sus pueblos originarios, incorporando el Buen Vivir como horizonte ético y político. Hoy, Chiapas se inscribe en ese mismo cauce histórico.
Con la participación de más de cinco países, tres universidades y cientos de asistentes, el Congreso Internacional “Lekil Kuxlejal: el Buen Vivir para la prosperidad compartida” marcó un precedente en la vida pública del estado. Durante dos días intensos, el Lekil Kuxlejal dejó de ser únicamente una expresión de la cosmovisión maya-tsotsil para convertirse en un punto de encuentro continental, un acto de afirmación histórica y un llamado colectivo a transformar la realidad desde la raíz comunitaria.
Impulsado por el Gobierno de Chiapas, encabezado por Eduardo Ramírez Aguilar, y por la Secretaría de Educación dirigida por Roger Mandujano, este Congreso se consolidó como un espacio de diálogo plural y profundamente humano. Fue una convergencia de saberes donde la educación, la antropología social, la medicina social y humanista, la igualdad sustantiva para las mujeres, la sustentabilidad y la conciencia ambiental, la justicia y los derechos humanos, el psicoanálisis y el análisis lingüístico no solo dialogaron: se entrelazaron con fuerza, intensidad y sentido histórico.
La presencia de Antonio Paoli Bolio, sociólogo e investigador; Luciano Concheiro, titular de la Autoridad Educativa Federal en la Ciudad de México; y Moeketsi Letseka, profesor extraordinario de la Universidad de Sudáfrica, junto a especialistas de talla internacional, organizaciones de la sociedad civil e integrantes de la comunidad educativa, convirtió este encuentro en un cruce de miradas globales con raíces locales. Fue un diálogo entre continentes, pero también entre generaciones; una señal clara de que Chiapas está dispuesto a encabezar una revolución de las conciencias basada en la dignidad, la justicia y la comunalidad.
Durante el acto protocolario de cierre, y en representación del titular del sector educativo, Armando Rojas Hernández, coordinador de Programas Especiales y Compensatorios de la Secretaría de Educación, reconoció la participación de quienes hicieron posible este espacio histórico y subrayó que cada voz sumada fortalece el camino hacia el Buen Vivir en sus múltiples dimensiones.
“Este espacio nos deja retos y nuevos horizontes. Nos convoca a trabajar en comunidad y a repensar nuestras realidades. Este encuentro fue una verdadera fiesta académica desde la que buscamos, juntas y juntos, la construcción de una nueva forma de vida”, expresó.
En el marco del cierre, se rindió un reconocimiento especial a comunicadoras y comunicadores indígenas, guardianas y guardianes de la palabra y la memoria de sus pueblos de América Latina y el mundo. Su labor en la comunicación comunitaria ha tejido puentes de identidad, dignidad y resistencia cultural, fortaleciendo lenguas originarias, preservando saberes y visibilizando la vida de los territorios. Son, sin duda, una fuerza esencial en la construcción del Buen Vivir.
Con la colaboración de las Secretarías de Salud (SS), de la Mujer e Igualdad de Género (Semuigen) y de Medio Ambiente e Historia Natural (Semahn), así como de la Benemérita Universidad Autónoma de Chiapas (Unach), la Universidad Autónoma de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach) y la Universidad Intercultural de Chiapas (Unich), el Centro Estatal de Lenguas, Arte y Literatura Indígenas (Celali) y el Poder Judicial del Estado (PJE), este Congreso trasciende el ámbito académico para convertirse en acción concreta y compromiso institucional. Representa un antecedente histórico que podría, como en otros países de América Latina, abrir el debate sobre la incorporación de los principios del Buen Vivir en la vida pública y normativa del estado.
El Lekil Kuxlejal no es solo un concepto: es una raíz viva y un horizonte compartido. Lo vivido en este Congreso demuestra que cuando los pueblos, las instituciones y la academia caminan juntos, la historia comienza a escribirse de otra manera. Chiapas ha dado un paso firme; un paso que mira al pasado con respeto y al futuro con esperanza, sembrando desde hoy las bases de una transformación profunda para las generaciones que vienen.
