Dos hechos distintos, pero con el mismo origen, la intolerancia al volante, dejaron escenas de violencia extrema captadas en video.
El primer caso ocurrió en Chimalhuacán, Estado de México, donde un conflicto vial escaló rápidamente. Dos conductores quedaron frente a frente sin ceder el paso. La discusión subió de tono cuando el operador de una pipa descendió para reclamar. En cuestión de segundos, el otro automovilista sacó un arma y disparó en repetidas ocasiones, dejándolo gravemente herido antes de huir del lugar. Vecinos auxiliaron a la víctima tras escuchar las detonaciones.
Un día antes, en el sector de Santo Domingo Los Ocotes, en el municipio de San Antonio La Paz, departamento de El Progreso, Guatemala, una situación similar terminó en tragedia. En una calle estrecha, un camión y una camioneta bloquearon el paso mutuamente. Tras un intercambio de reclamos, el conductor de la camioneta descendió armado y agredió al chofer del camión. Sin embargo, al retirarse, el copiloto del camión abrió fuego y lo asesinó frente a su familia, que presenció el ataque.
Ambos casos reflejan cómo la falta de tolerancia y el uso de la violencia pueden convertir un incidente cotidiano en un hecho fatal.
