Sarah Schleper compitió en Nagano 1998 en lo que fueron sus primeros Juegos Olímpicos de Invierno. Nunca imaginó que casi 30 años después seguiría desafiando la montaña… y mucho menos representando a otro país. Pero la vida es, a veces, como esas pruebas que tanto conoce: un descenso vertiginoso cuyo objetivo es llegar a la meta. Y Schleper lo hizo. Llegó.
A los 46 años, la esquiadora firmó un logro extraordinario al disputar sus séptimos Juegos Olímpicos de Invierno: cuatro con Estados Unidos y tres con México. El cambio de bandera no fue casualidad. Su esposo, Federico Gaxiola, es mexicano, y con él llegó también un nuevo arraigo. Motivo suficiente para defender con garra a un país que ya siente propio.
Y así lo hizo en el complicado descenso del Super G. Sarah fue la última en lanzarse por la montaña, con la presión añadida de saber que 17 esquiadoras antes que ella no lograron completar la prueba. Con la experiencia de quien ha visto de todo en la nieve, gritó con fuerza antes de partir y se lanzó a una carrera frenética contra la pendiente… y contra la historia.
La mexicana dominó los sectores más técnicos de la pista. Cuando la meta ya era un destino posible, superó el último par de puertas para cruzar esa frontera que para muchas fue imposible.
Schleper, que en los últimos años ha adoptado frases que la definen como la mexicana que es —esa que “nace donde le da la gana”—, confirmó también otra verdad: en la vida no se trata de llegar primero, sino de saber llegar.
Detuvo el cronómetro en 1:31.37, para ubicarse en el lugar 26. Entonces volvió a gritar, levantó los brazos y miró al cielo, como si quisiera tocarlo. El descenso le permitió mejorar el puesto 35 que había conseguido en esta misma prueba en Beijing 2022, firmando así una jornada histórica para el deporte invernal mexicano.
El oro fue para la italiana Federica Brignone (1:13.41), mientras que la plata y el bronce quedaron en manos de la francesa Romane Miradoli y la austriaca Cornelia Hütter, apenas 41 y 52 centésimas detrás: un parpadeo de diferencia en la cima del mundo.
