La NFL volvió a la acción con un partidazo que terminó en remontada. Los Seattle Seahawks vencieron 13-10 a los New England Patriots en el Lumen Field, en una reedición del duelo del Super Bowl LX.
Los Patriots comenzaron mejor y llegaron a tener ventaja de 10-0, gracias a un touchdown del novato Eli Raridon y un gol de campo de 50 yardas de Andy Borregales. Seattle, además, tuvo que afrontar un duro golpe cuando su quarterback titular, Sam Darnold, salió lesionado de la cadera y dejó el partido en el tercer cuarto.
Fue entonces cuando apareció Drew Lock. El quarterback suplente tomó los controles y comandó la reacción de Seattle. Después de un gol de campo que acercó a los Seahawks, llegó la jugada que cambió completamente el encuentro: Lock encontró a Jaxon Smith-Njigba para un espectacular pase de 45 yardas que terminó en touchdown, empatando el marcador 10-10.
Smith-Njigba fue una de las grandes figuras de la noche con 8 recepciones para 122 yardas y un touchdown, mientras que Lock terminó con 16 pases completos de 22 intentos, 187 yardas y una anotación.
Pero el verdadero golpe llegó del lado defensivo. En el último cuarto, la defensa de Seattle interceptó tres veces a Drake Maye, quien había tenido un buen comienzo, pero terminó pagando muy caro sus errores en los momentos decisivos.
Con menos de un minuto por jugar, los Patriots todavía tuvieron la oportunidad de ganar. Maye llevó a New England hasta la zona roja, pero cuando buscó a Mack Hollins en la zona de anotación, Josh Jobe interceptó el pase con apenas 21 segundos en el reloj, sentenciando la remontada de Seattle.
Así, los Seahawks comenzaron la temporada con victoria, mientras que los Patriots arrancaron con una derrota después de haber tenido el partido prácticamente controlado durante buena parte de la noche.
