La guerra entre FIFA y UEFA sube de tono. El máximo organismo del futbol mundial acusó a la UEFA de llevar a cabo una “campaña de desinformación” y de intentar influir en las próximas elecciones para la presidencia de FIFA.
El conflicto gira alrededor del proyecto FIFA Forward Enterprise, una iniciativa que buscaba trasladar los derechos comerciales de algunas de las principales competencias de FIFA a una nueva filial.
La UEFA cuestionó duramente el proyecto y, el mes pasado, solicitó ante un tribunal federal de Estados Unidos autorización para obtener documentos y testimonios que podrían ser utilizados en una eventual denuncia penal en Suiza contra el presidente de FIFA, Gianni Infantino.
Entre sus señalamientos, UEFA acusa a Infantino de haber impulsado el proyecto de manera secreta, sin consultar adecuadamente al Consejo de FIFA, a las confederaciones y a las federaciones miembro. También cuestionó la valoración económica de FIFA Forward Enterprise y aseguró que los derechos comerciales estarían siendo subvaluados.
FIFA respondió ahora ante el tribunal y calificó varias de las afirmaciones de UEFA como “falsas o engañosas”. El organismo también rechazó que Infantino buscara obtener un beneficio personal y aseguró que el proyecto habría estado sujeto a la aprobación y supervisión de los órganos de gobierno de FIFA.
Otro de los puntos de conflicto es la valoración de la empresa. UEFA habló de una valoración cercana a los 20 mil millones de dólares, mientras que FIFA argumentó que esa cifra correspondía al valor de capital y que el valor empresarial total superaba los 30 mil millones de dólares.
El proyecto fue finalmente abandonado en julio después de la oposición de distintas confederaciones, entre ellas UEFA, Concacaf y la Confederación Asiática de Futbol.
Ahora, FIFA sostiene que las acciones legales de UEFA buscan también influir en la elección presidencial prevista para marzo de 2027, en la que Infantino pretende buscar la reelección.
La disputa, por lo tanto, ya no es solamente por un proyecto comercial: FIFA y UEFA mantienen un enfrentamiento abierto por la gobernanza y el futuro del futbol mundial.
