Chivas dejó escapar el liderato en casa y lo hizo en un partido que tuvo de todo menos contundencia. El Guadalajara no pasó del 0-0 ante Tijuana en el Estadio Akron, en un duelo cargado de tensión, polémica y frustración para el Rebaño.
Desde el arranque, ambos equipos avisaron. Xolos primero, con un disparo de Gilberto Mora que exigió a Óscar Whalley, y de inmediato Chivas respondió con una diagonal de Brian Gutiérrez que no encontró rematador. El partido prometía, pero con el paso de los minutos se fue diluyendo entre intentos rojiblancos sin claridad.
La obligación era clara: ganar para asegurar la cima. Sin embargo, el Guadalajara se topó con su propia falta de contundencia. Armando “Hormiga” González tuvo un par de opciones en la recta final del primer tiempo, pero no logró concretar.
Para el complemento, llegó la más clara del encuentro. Efraín Álvarez metió un trazo raso que cruzó toda el área hasta encontrar a Richard Ledezma, quien, con el arco abierto, no logró darle dirección a su disparo, dejando escapar una oportunidad inmejorable.
Con el tiempo en contra, Gabriel Milito apostó por todo. Modificó el esquema, dejó un solo contención y mandó doble punta al campo con Ricardo Marín acompañando a González. Chivas empujó, pero se encontró con un viejo conocido.
Antonio Rodríguez, aplicando la ley del ex, se convirtió en figura con atajadas clave, incluyendo un mano a mano ante Santiago Sandoval que mantuvo el cero en su arco.
La polémica no podía faltar. En los minutos finales, Katia Itzel marcó penal a favor del Guadalajara, pero tras la revisión en el VAR decidió revertir su decisión pese a un contacto con la mano, desatando la inconformidad en el Akron.
El silbatazo final dejó un ambiente de frustración. Chivas no logró su objetivo y ahora deberá encarar la fase final con presión, aunque con la ventaja de cerrar en casa al menos hasta semifinales, siempre y cuando el camino lo lleve hasta esa instancia.
