La participación del personal militar en el deporte de alta competencia tiene su origen en la idea del atleta-soldado, en donde las capacidades físicas que se desarrollan a través de la práctica deportiva son aprovechadas para el cumplimiento de las misiones inherentes a la vida castrense, por lo que el Ejército Mexicano tiene una larga tradición en el deporte y en el apoyo a los atletas mexicanos.
Los atletas militares han participado en los eventos del ciclo olímpico desde 1926, cuando nuestro país organizó los primeros Juegos Centroamericanos y del Caribe, desde entonces los atletas han recibido el impulso del Ejército Mexicano, principalmente en disciplinas como la equitación, pentatlón, polo y tiro deportivo, deportes que por su naturaleza guardan relación con las actividades militares.
A lo largo de la carrera de un deportista de alto rendimiento hay varios organismos involucrados en apoyar su desarrollo y brindarle acompañamiento para que logre el máximo rendimiento posible, lo que les permitirá representar a nuestro país en competencias nacionales e internacionales, contribuyendo al orgullo nacional cuando logran que nuestro lábaro patrio sea izado en suelo extranjero.
El Ejército Mexicano es una de las instituciones que más impulsa el deporte en nuestro país, ya que se considera un medio fundamental para el desarrollo y mantenimiento de las capacidades físicas de los soldados: resistencia, fuerza, velocidad y flexibilidad son las herramientas con las que cumplen sus misiones, sin dejar de lado la alta competencia; estas actividades se realizan a través de la Subdirección de Educación Física y Deportes que depende de la Dirección General de Educación Militar y Rectoría de la Universidad del Ejército, Fuerza Aérea y Guardia Nacional.
