Una noche inolvidable en el Metropolitano quedará grabada en la memoria del aficionado rojiblanco. El Atlético de Madrid firmó un primer tiempo descomunal y goleó al Barcelona en la ida de las semifinales de la Copa del Rey, en una actuación que rozó la perfección y que deja a los azulgranas al borde de la eliminación.
El equipo de Diego Simeone desató una tormenta futbolística que arrasó con el conjunto de Hansi Flick, que necesitará una auténtica hazaña en la vuelta en el Camp Nou para revertir una de sus noches más difíciles de la temporada.
El primer tiempo del Atlético fue apoteósico. De esos que quedan para el recuerdo, guardados en la historia del estadio y en la memoria del hincha rojiblanco. Intensidad, presión alta, vértigo y contundencia. El Barça fue sobrepasado, devorado y desbordado en cada sector del campo.
El 1-0 marcó el punto de quiebre al minuto 7: error grave de Joan García, que se confió tras una cesión de Eric García. El balón se le escapó por debajo del pie derecho y Ademola Lookman empujó para abrir la cuenta.
El 2-0 llegó al 14’ en una transición letal: saque largo de Juan Musso, control elegante de Lookman por izquierda, pausa inteligente para Julián Álvarez, cambio de orientación y definición de Griezmann con un zurdazo suave junto al poste. Precisión absoluta.
El 3-0, al 33’, nació desde atrás: Giuliano Simeone desbordó con potencia, Álvarez filtró el pase y Lookman definió con categoría. Golpe definitivo antes del descanso.
Y aún faltaba más. El 4-0 cayó al 47’: Julián Álvarez rompió una sequía de once partidos sin marcar con un zurdazo cargado de rabia y liberación. El Metropolitano explotó.
