Con la llegada de la Cuaresma aumenta el consumo de pescados y mariscos en la Ciudad de México, y también el riesgo de enfermedades gastrointestinales si estos alimentos no se conservan y preparan adecuadamente.
Ante esta situación, la Secretaría de Salud de la Ciudad de México difundió una serie de recomendaciones para ayudar a la población a identificar productos frescos y prevenir riesgos sanitarios.
Las autoridades señalan que los mariscos deben comprarse únicamente si están refrigerados, congelados o colocados sobre hielo, y nunca a temperatura ambiente. En el caso del pescado fresco, es importante revisar que no tenga vísceras, que las agallas estén rojas y húmedas, los ojos firmes y brillantes, y que la carne sea consistente al tacto.
Se recomienda elegir ostiones, mejillones y almejas con la concha bien cerrada, así como camarones, cangrejos y langostas con apariencia firme y brillante. El pulpo y el calamar deben lucir húmedos y con textura resistente.
Finalmente, la dependencia recordó que es fundamental lavarse las manos antes y después de manipular estos alimentos, desinfectar utensilios y superficies, y cocinar completamente los mariscos, ya que el limón no sustituye la cocción adecuada.
