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Se siguen encontrando cosas increíbles en Egipto

No importa cuántos siglos pasen ni dónde claven sus palas, el suelo de Egipto sigue siendo una caja de sorpresas para los historiadores. Acaba de comprobarlo un equipo de arqueólogos que se ha encontrado con una sorpresa al explorar una antigua necrópolis de la época romana de Al-Bahansa, situada a casi 200 km del Cairo. Además de momias, vasijas con cenizas y amuletos, los investigadores localizaron uno de los mayores bestsellers de todos los tiempos: la ‘Ilíada’.

La pregunta es… ¿Qué hacía allí?

En un lugar de Minia… La noticia se ha encargado de avanzarla el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto, lo que da una idea de la relevancia que el país da al hallazgo. Una campaña arqueológica liderada por las doctoras Maite Mascort y Esther Ponce ha descubierto momias y ofrendas funerarias en una necrópolis de la época romana de Al-Bahansa (Minia), la antigua Oxirrinco.

El yacimiento no es exactamente nuevo. De hecho el Gobierno habla de dos partes de la necrópolis: la nº65 y nº67, un enterramiento ptolemaico localizado en 2024. Los sepulcros tampoco se libraron de los ladrones de tumbas, que en su día dañaron los ataúdes y probablemente se llevaron consigo objetos de valor. Aún así, la misión hispano-egipcia ha logrado descubrimientos interesantes.

Al otro mundo con Homero. Quizás el más fascinante es el que se encontraron dentro de una de las momias del período romano. Al examinar el cadáver los arqueólogos extrajeron un papiro con un fragmento de la ‘Ilíada’, la obra universal atribuida a Homero. Para ser más precisos identificaron el pasaje ‘Catálogo de las Naves’, del segundo libro de la epopeya griega y en el que se describen parte de las fuerzas aqueas desplegadas en la campaña de Troya.

“Este descubrimiento añade una dimensión literaria e históricamente significativa al sitio”, celebran desde el Ministerio de Turismo egipcio.

Pan de oro y lino decorado. No fue la única sorpresa que se llevaron los arqueólogos al explorar la tumba nº65. La necrópolis conservaba varias momias de la época romana cuidadosamente envueltas en lino ornamentado con motivos geométricos. Incluso se conservan los ataúdes de madera policromada y los fragmentos de pan de oro que se adhirieron a algunos de los cadáveres.

Lenguas de oro y cobre. No fue lo único que se encontraron los arqueólogos. Al explorar el hipogeo los investigadores localizaron tres lenguas fabricadas con oro y una cuarta elaborada con cobre junto a las momias que aún se conservaban en la cámara funeraria. Probablemente se trataba de amuletos mortuorios que se introducían en la boca de los difuntos para facilitarles el viaje al Más Allá.