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Reactivan cerebro “congelado”, la explicación está en la ciencia

Uno de los deseos de muchas personas es vivir para siempre y pueden tener en la mente acabar con su cabeza metida en un frasco como en la serie Futurama o pasar a estar criogenizados durante una eternidad hasta que se dé con la clave de la vida eterna. Pero todavía estamos bastante lejos de eso, aunque ahora mismo la ciencia ha podido recuperar la actividad de un cerebro tras ‘matarlo’.
Lejos de la resurrección. En los últimos días nos han vendido la idea de que estamos ante una nueva forma de ‘resucitar’ a los muertos o conseguir el deseo de la vida eterna, pero la realidad es que la ciencia lo último que ha hecho es recuperar la actividad funcional a corto plazo en tejido cerebral de ratón tras someterlo a vitrificación.

Qué se hizo. De manera histórica, el gran enemigo de la criopreservación de un tejido humano han sido los cristales de hielo. Esto se debe a que cuando congelamos tejido, el agua de las células se expande y cristaliza, perforando las membranas celulares y destruyendo la estructura desde dentro, haciendo imposible que ese tejido vuelva a la vida. Algo que genera muchos daños y que va en contra de las famosas cabinas de criogenización que nos prometen despertarnos en un futuro cuando la ciencia haya avanzado mucho.

Pero ahora, en lugar de la congelación tradicional, el último experimento que se ha hecho utilizó potentes crioprotectores y llevó el tejido cerebral de un ratón a -150 ºC. Este proceso transforma los líquidos en un estado similar al vidrio, impidiendo la formación de estos cristales, y cuando se quiso volver a ‘despertar’ el tejido, simplemente se hizo un recalentamiento ultrarrápido para evitar que la cristalización destruyera las muestras.

Lo que se logró. El artículo original muestra unos resultados extraordinarios, ya que la cantidad de propiedades neuronales que sobrevivieron fueron muchas al conseguir que las células no colapsaran y el tejido volvió a consumir energía de forma normal. Además, las neuronas mantenían su capacidad de disparar señales y también la posibilidad de que se creen nuevas redes de conexión, que es fundamental para el aprendizaje y la memoria.