La tecnología prometía ser el pegamento que iba a conectarnos a todo y con todos. La realidad es que cada vez hay más personas que sienten que la tecnología les hace sentir más aislados, con algoritmos que atrapan en un bucle de doomscrolling sin fin. Además, los dispositivos son monótonos, grises y sin personalidad. En este contexto, está surgiendo una escena creativa de mujeres que crean sus propios gadgets personalizados, con diseños que no dejan indiferente.
Qué es una cyberdeck. El concepto fue acuñado por William Gibson en su novela ‘Neuromante’. Esta idea acabó convirtiéndose en una corriente ‘maker’ con usuarios creando mini ordenadores portátiles a partir de piezas sueltas como pantallas, teclados de otros gadgets y generalmente con una Raspberry como cerebro. Son dispositivos que no se conectan a internet y suelen estar pensados para hacking o programación. Tradicionalmente los construían hombres y la estética era más futurista de corte cyberpunk o estilo táctico.
Las cyberdeck de las girlies. Recientemente ha surgido una nueva tendencia en esto de las cyberdecks en la que las mujeres son las protagonistas e imprimen esa hiperfeminidad con diseños de lo más llamativos . La popularizó la tiktoker y youtuber UbeBoobey cuando creó su cyberdeck con estilo “sirena”, la cual está construida dentro de un bolso tipo concha y decorada con perlas, cristales, musgo y hasta lleva maquillaje dentro.
Desde que publicó su vídeo en marzo de este año, muchas más creadoras se han subido a la moda de las cyberdecks hiperfemeninas en soportes tan curiosos como estuches de ‘Polly Pocket’, joyeros, cajas de anillos y hasta juguetes de Hello Kitty.
Funciones limitadas. Como decíamos, una cyberdeck no está pensada para conectarse a internet, por lo que sus funcionalidades están limitadas. UbeBoobey cargó en su cyberdeck películas, música, libros, fotos y hasta artículos de Wikipedia, todo para no depender tanto del acceso a internet. También instaló Doom y puede jugar con un ratón también personalizado. En declaraciones a Wired, la creadora admite “Soy una hipócrita, porque uso mi teléfono todos los días. No preferiría mi Cyberdeck a mi teléfono”.
El placer de construir. Pero este movimiento no va de sustituir por completo el portátil o el smartphone, va de construir algo con tus propias manos y después imprimirle tu personalidad en el diseño. Además, la creadora afirma que es una forma de aprender los entresijos de cómo funciona la tecnología actual. “Estamos muy desconectados del proceso de fabricación, del origen y del funcionamiento interno de todo lo que usamos e interactuamos a diario. Las Cyberdecks son un excelente punto de partida para familiarizarse un poco más con la tecnología”, dijo a Wired.
