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La IA podría acelerar el proceso de Alzheimer

A día de hoy, la enfermedad de Alzheimer sigue siendo uno de los mayores retos de la medicina para poder entender por qué se produce, para dar lugar a mejores tratamientos. Y aunque la farmacología está avanzando a pasos agigantados para poder tratar de frenarla, la ciencia nos deja cada vez más claro que el estilo de vida es nuestra mejor arma para poder prevenir la enfermedad. Y no solo se habla de la dieta o el ejercicio físico, sino también de cómo se ‘entrena’ el cerebro con la escritura o la lectura. Unas actividades que estamos perdiendo.

Nueva evidencia. Un nuevo estudio publicado en la prestigiosa revista Neurology ha apuntado a que tener un “enriquecimiento cognitivo” a lo largo de la vida puede reducir el riesgo de desarrollar Alzheimer en un 38% y retrasar la aparición de la enfermedad hasta en cinco años. Aunque aquí la pregunta está en cómo se puede enriquecer el cerebro para evitar esta enfermedad tan devastadora.

Un escudo protector. El estudio se basa en una muestra pequeña de 1939 personas, con una edad media de 80 años y con un 75% de mujeres, que no contaban con ningún tipo de demencia al inicio del experimento. A partir de aquí comenzaron a seguirlas durante ocho años con diferentes evaluaciones anuales para poder determinar el grado de demencia que tenían.

Pero, ¿qué es exactamente el “enriquecimiento cognitivo”? El equipo de investigadores midió la exposición de estos individuos a entornos intelectualmente estimulantes a lo largo de su vida, donde se incluyen hábitos tan cotidianos y accesibles como leer, escribir, aprender nuevos idiomas, visitar museos o bibliotecas y disponer de recursos educativos en el hogar desde la propia niñez.

Los resultados. Una vez analizados y cruzados todos los datos, se pudo ver que las personas que contaban con el mayor enriquecimiento cognitivo mostraron una incidencia en el alzhéimer del 21%. Esta es una cifra que va aumentando conforme se va viendo una menor actividad intelectual y cultural, hasta llegar a una incidencia del 34% en aquellos pacientes que están en el 10% del rango de enriquecimiento cognitivo.

De manera global, el grupo con una mayor estimulación presentó un 38% menos de riesgo de Alzheimer y un 36% de riesgo de tener deterioro cognitivo leve.