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La forma de relacionarse entre homosapiens y neandertales

Desde hace años sabemos que las poblaciones no africanas actuales conservan entre un 1 y un 4% de ADN neandertal como herencia de los cruces prehistóricos que existieron. Sin embargo, al observar nuestro cromosoma X (que determina el sexo), los genetistas se encontraban repetidamente con un vacío absoluto, un fenómeno que ha sido bautizado como ‘desierto neandertal’ puesto que no había nada de ADN antiguo. Y la pregunta aquí es bastante obvia: ¿Por qué la huella de esta especie desapareció de nuestro cromosoma sexual, pero no del resto de cromosomas?

El dato clave. A partir de aquí la ciencia comenzó a investigar, y un nuevo artículo publicado en Science propone una respuesta mucho más centrada en la demografía: el sexo entre ambas especies tuvo un fuertísimo sesgo de género. Es decir, que el hecho de que un miembro de cada especie tuviera relaciones sexuales con una gran frecuencia ha llegado hasta nuestros días con esta huella genética.

Cómo se sabe. Lo que se hizo para poder ver qué pasó con el material genético y su paso entre generaciones dentro de las poblaciones neandertales fue simplemente analizar genomas. En concreto, el ADN de mujeres de poblaciones africanas actuales, que no tienen ninguna genética neandertal, y los compararon con genomas de neandertales femeninas, principalmente la neandertal de Altai, pero también especímenes de Chagyrskaya y Vindija.

El resultado. Aquí los investigadores se percataron de que el cromosoma X de las neandertales analizadas presentaba una gran cantidad de ADN que provenía del Homo sapiens. En concreto, se vio un exceso del 62% en comparación con el resto de cromosomas del organismo.

Esto lo único que confirma es que el intercambio genético entre ambas especies no fue un cambio de un solo sentido, sino que se enriquecieron las dos partes, haciendo que los neandertales también tuvieran ADN sapiens, pero en proporciones diferentes.